CIEL

Archivo del Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral

Siete tesis equivocadas de Rafael Rojo

Hace algunos años Rodolfo Stavenhagen tuvo que escribir sobre las tergiversaciones de políticos, gestores políticas de desarrollo, y hasta universitarios sobre América Latina, nociones que reducían el continente a unos planteamientos simples y por lo tanto peligrosos.

Hoy debo seguirle los pasos para debatir las siete tesis equivocadas que tiene Rafael Rojo, presidente de la Asociación de Constructores de Hogares de Puerto Rico, sobre las playas, la costa y el cambio climático. Sus expresiones son parte de una campaña mediática bien planificada que ha incluido la participación de un periódico en una conferencia sobre el escepticismo en torno al cambio climático y un bombardeo en otros medios sobre la posición de la ACH.

Como escribí en una columna anterior, Rojo se nutre de retazos diversos, disímiles e incongruentes para articular un discurso aparentemente coherente, pero que está escrito con la intensión de confundir y sembrar el miedo y la duda. De poner en entredicho la ciencia y la conservación. Me excuso por lo extenso de este escrito, pero las circunstancias lo ameritan.

Aquí van las tesis equivocadas:

Primera Tesis: El uso de las costas en una isla del tamaño y características geográficas de Puerto Rico no es sólo importante, sino necesario. Nuestras costas son nuestro mayor atractivo ante la competencia global para atraer turismo.

Es muy cierto, el problema es que visto aisladamente no es una verdad sino un truismo. El meollo es que quienes dirigen, desde el sector público y el privado, el desarrollo y la construcción no han hecho la conexión entre las cuencas, la erosión, la sedimentación, la deposición de los mismos en la costa, la contaminación, la destrucción de hábitats para la vida marina, la integridad de las playas y la salud del océano.

Esa visión ecosistémica, de conectividad entre especies, hábitats, entornos, paisajes y los humanos no ha existido, ni ha sido prioridad en el debate de muchos científicos ni de los gestores del ambiente, hasta recientemente.

He argumentado antes que las playas son vistas y percibidas como un medio físico, cuando en realidad la playa es un ecosistema, como arguye muy bien Cedar García. No las hemos protegido y por eso atentamos contra su salud, poniendo en riesgo lo que es (para usar un argumento que se pueda comprender) el capital natural que usamos para desarrollar el país. Nuestro argumento, en reuniones con desarrolladores, es que con las playas se venden los condominios y otros proyectos. Yo supondría que entonces queremos mantenerlas en buen estado, libre de contaminantes, de bacterias, de sedimentos. Que las queremos con vida marina para poder apreciarla, para poder servirla en los restaurantes. Que las queremos con arenas. Es parte de su encanto. Pero si devastamos las dunas y su vegetación, si precipitamos su desgaste y erosión, si disponemos de las aguas parcialmente tratadas en el mar, si depositamos sedimentos y enfermamos los corales no vamos a tenerlas para sostener el desarrollo. Sin esas playas en buen estado, no hay turismo. No hay recreación sana. Hay que pensar sobre esto. Lo mismo digo para las cuencas, que producen gran parte de la arena de las playas y ahora el sedimento que ahoga la vida marina. Los datos vienen de fuentes diversas, entre ellas el U.S.G.S.

Segunda Tesis: [Son todos] Opositores al progreso.

Rojo parte de la premisa de que aquellos quienes trabajamos por la protección de los recursos y de la biodiversidad estamos en contra del progreso. Bueno, ¿Qué es el progreso? Si es esa idea avasalladora de la dominación humana sobre la naturaleza, de crecimiento sostenido, de desparrame, de desarrollo sin límites, sin respeto a la vida, pues sí, estamos en contra de eso.

Desde hace varias décadas viene gestándose un debate sobre la necesidad de otro tipo de desarrollo, de carácter sustentable, que ha sido atacado por lo más reaccionario de la sociedad post-industrial.

La sustentabilidad y la defensa del medioambiente ha estado asociada a las izquierdas y ese es otro debate que merece otra respuesta.

Sin embargo, el análisis de la sustentabilidad y la protección de los ecosistemas tienen a personas, me consta, de diversas ideologías políticas y sociales, que sin embargo estamos de acuerdo en la necesidad de la conservación, armonizada con el desarrollo. La sustentabilidad no es parcela privada de la izquierda. Basta mirar al palmarés de William J. Clinton, para ver como los Estados Unidos se suscribió a la política de Sustainable America del presidente.

Algunos de nosotros (hablo por mi) no estamos en contra de la construcción (parte de mi familia hizo su capital en ese sector y de ahí ha provenido parte de mi bienestar y de mucha gente que quiero). Es el sector que ha levantado al país, al que le debemos nuestras casas y espacios públicos. Pero pensamos que es posible potenciarlo en otra dirección. El bienestar de ese sector, sobre todo su comodidad como sector de clase se ha debido también a una aportación (un subsidio) de los ciudadanos quienes hemos permitido su expansión a expensas de los recursos y los ecosistemas. También se ha debido a una sobre-explotación de esa mano de obra mal pagada.

El argumento de Rojo parece extraído de uno de los textos más tristes y decepcionantes (en todo el sentido de la palabra) que he leído: El atropello ambientalista: Exterminio de la sensatez de Máximo Cerame Vivas (Editorial Librotex, San Juan, 1994). Hay que volver a leerlo.

Tercera Tesis: Hace pocas semanas observamos un evento natural extraordinario y no visto en la isla desde aproximadamente dos décadas. Rápidamente aprovecharon la oportunidad los opositores al progreso quienes de nuevo trataron de resaltar los daños sin señalar que éstos se concentraron en su gran mayoría en las comunidades y construcciones ilegales.

Como dije anteriormente, solo tengo dos palabras: Sandy Beach. Como ese hay muchos proyectos que los han construído donde les ha dado la gana.

El asunto de las lotificaciones simples es interesante y complejo. En la Zona Costanera (ese fatídico kilómetro al que alude Rojo, que es parte del ordenamiento reglamentario de la JP, desde su incepción en la isla hace varias décadas) lo es más, pues se supone que sea limitadísimo.

Todos nos hemos hecho de la vista larga. Las razones? No las sé pero sospecho que se debe a que medimos crecimiento económico (la JP y los economistas) a base de sacos de cemento y que la generación de empleos-ingresos es “buena” aunque sea informal o formal organizada en grandes proyectos que igual hacen caso omiso de las buenas intenciones de la ley y la conservación del recurso. Para eso están las excepciones y las consultas de ubicación. Todos sabemos cuál es el mambo. El estado tampoco ha podido atender la demanda por servicios (sanitarios, agua, etc.) ni de los unos ni de los otros. Hay que medir los impactos y nivel de reversibilidad decada cual.

(Véase la Sexta Tesis. Sí, hay que examinar todas las variaciones sobre el tema. Hace falta también una política pública consistente sobre este asunto.)

Cuarta Tesis: La práctica de rellenar al mar para ganar tierra no es tabú, ni es un pecado como algunos nos quieren hacer creer.

Una de las marcas de la civilización consiste en alterar los paisajes, sobre todo cambiando su régimen acuático e hidráulico. Pero las dimensiones de la huella humana en las primeras civilizaciones no es la misma que la de la nuestra, por su magnitud. A diferencia del pasado, ahora sabemos un poco más sobre las relaciones entre ese régimen acuático y los demás hábitats. También sabemos del precio que hay que pagar ni las consecuencias para el futuro.

El Lago de Texcoco en el México precolombino, con sus ciudades, era una cosa diferente (inclusive con su manejo de las chinampas) a lo que fue con la transformación bajo el Imperio Español que lo rellenó. La consecuencia: la urgencia de obras de ingeniería para mantener el drenaje de la ciudad, una que se hunde lentamente al paso de los años (lo traigo a colación pues Rojo lo usa como ejemplo de la importancia del relleno, al igual que el próximo caso).

Holanda es un ejemplo que se usa a menudo. Pero su historia es compleja. Holanda, en el período álgido de la recuperación de tierras era un imperio global, con muchos guilders (florín holandés) para hacerlo. El relleno, la canalización, la protección contra las marejadas, los diques, la creación de pólderes, requirió de un esfuerzo extraordinario y no del relleno insensato para tener acceso a la playa o hacer condominios. Fue un proyecto nacional que requirió divertir capitales hacia una ciencia especializada que todavía tiene dudas sobre el futuro y sobre los efectos de esas obras. Una referencia esencial lo es el libro Man-made Lowlands: History of Water Management and Land Reclamation in the Netherlands, de G. P. Van de Ven.

Los ejemplos usados por Rojo los ha traído como relleno al argumento. Sobre algunos no conozco nada, pero sospecho que hay tergiversaciones. Pongo en duda que, a pesar de la magnitud del Aterro de Flamenco (1965), esta haya sido un relleno en la mayor parte de Río de Janeiro, una ciudad conocida por sus playas. Por cierto, no fue un proyecto para poner un condominio construido por algún desarrollador en la playa y sí un proyecto de revitalización urbana que incluía el acceso a la playa, museos, monumentos y una marina, entre otras. Pero ante la duda, me abstengo.

Por cierto, el relleno de humedales en Puerto Rico es uno de los signos más prominentes de nuestra historia desde la última parte del siglo XIX hasta el presente. Ese proceso, lo he dicho en otra parte, no ha discriminado en sectores sociales: el estado, los pobres, las clases acomodadas, los comerciantes, los campesinos, los latifundistas, los militares, en fin, toda la sociedad.

Quinta Tesis: Dicho esto, no queda más que concluir que es precisamente el desarrollo planificado la solución para un uso sostenible y variado de nuestras costas que provea desde complejos hoteleros y de vivienda hasta balnearios públicos y reservas naturales y ecológicas, tal y como provee nuestra constitución que persigue que logremos el mayor aprovechamiento de nuestros recursos.

Sí, eso debe ser así, pero esa no es la misión de la Asociación de Constructores de Hogares de Puerto Rico, cuyo interés primordial radica en estimular el desarrollo de proyectos individuales. Es muy poco lo que se hará a partir de este momento en arquitectura y obra edilicia, que sea para el beneficio de los puertorriqueños.

Yo sospecho que en muchas de las obras pensadas y diseñadas siempre se ha pensado en el turista. No hay nada más que ver el diseño de flujo peatonal en el más desdichado de los edificios públicos: el aeropuerto Luís Muñoz Marín.

Por cierto, Rojo debe pensar en que ese desarrollo debe ser sobre la costa, allí, dentro de la Zona Marítimo Terrestre, donde la sucesión de edificios ha tenido como consecuencia erigir una muralla que impide el paso de los locales a lo que una vez fueron sus playas. Una muralla que ha impedido que la playa como tal se regenere. Puedo pensar en los edificios entre Barrero y Playa Córcega en Rincón, como ejemplo de ello. También en Isla Verde, Condado, Vega Baja…

Sexta Tesis: Por ilógico que parezca, hay un grupo pequeño de personas que cree en esta alternativa y por eso han propuesto y promueven mediante el Proyecto de la Cámara 3031 una nueva Ley de Costas que persigue precisamente mover la zona marítimo terrestre 1 kilómetro (1,000 metros) tierra adentro.

Eso es falso, una mentira. Un kilómetro tierra adentro es lo que la Ley de la Zona Costanera establece bajo el programa federal que lo promueve. Lleva años inscrito en nuestras reglamentaciones, por medio de la Junta de Planificación (Reglamentos 3 y 17). Regula las viviendas individuales y los proyectos residenciales dentro de esa zona. Amerita verlo en detalle y examinarlo.

Séptima Tesis: Antes de que estuviese de moda el calentamiento global, la comunidad científica de Puerto Rico tenía “diez armas más para evitar el desarrollo y el progreso”, alegó el presidente de la Asociación de Constructores de Hogares, Rafael Rojo.

De esta forma, Rojo implicó que la comunidad científica del país supuestamente tiene una agenda contra el desarrollo y progreso económico, y que el calentamiento global sólo es una justificación más para impulsar esa agenda.

“Yo tengo que dudar de una comunidad científica cuando esa misma comunidad científica antes de tener esta nueva arma del calentamiento global tenía diez armas más para evitar el desarrollo y el progreso de Puerto Rico”, sentenció.

Planteó que mientras el debate mundial sobre calentamiento global se centra en si éste es o no provocado por la industrialización y si, por lo tanto, es necesario o no reducir las emisiones de gases invernadero, en Puerto Rico el tema del calentamiento global “está totalmente desenfocado”.

Rojo es parte de los llamados escépticos y asistió a la reciente conferencia en Nueva York, en la que subvencionó a un reportero de El Vocero (según advierte el mismo periódico) para que diseminara información sobre esa otra cara de la moneda.

La posición de los escépticos es apoyada por el Instituto Heartland, una organización neo-liberal con la agenda de promover una economía dominada por la mano invisible del mercado, en vez de la agencia humana para controlar los procesos.

The Heartland Institute, principal sponsor of the 2008 International Conference on Climate Change, is a national nonprofit research and education organization based in Chicago. Founded in 1984, its mission is to discover, develop, and promote free-market solutions to social and economic problems.

La lista de donantes es impresionante y un buen ejercicio consiste en conocer quienes son. El Committee for a Constructive Tomorrow es una de ellas, una organización dedicada a participar en la guerra mediática sobre lo que llaman “la histeria de los medios” sobre la situación ambiental.

Un listado de sus donantes y sus posiciones la pueden encontrar en el siguiente enlace:

http://www.exxonsecrets.org/html/orgfactsheet.php?id=25

Un hipótesis que tengo es que todas estas organizaciones están manejadas por organizaciones subvencionadas por los carteles petroleros y que tienen en su liderato lo más granado de la derecha norteamericana, esa fundamentalista, anti-evolucionista, de falsos valores familiares, pro-Guerra en Irak, republicana, afiliada a ese capitalismo irresponsable que desdeña todo intento por planificar, organizar y promover una convivencia mejor con el entorno natural y reducir la huella humana en función de una economía futura más saludable.

Otra hipótesis es que un buen número de sus asesores científicos son esa gente al margen de la investigación y del proceso de debatir ideas en el contexto universitario o de las organizaciones públicas y privadas dedicadas al análisis de situaciones. Su sesgo ideológico les mueve a erradicar ese proceso, y por ende a desdeñar los otros argumentos. En ese sentido, no son escépticos. Otros son auténticos mavericks que promueven sus ideas radicales, como Scott Armstrong:

Most recently, Armstrong appears to be unhappy that those interested in global warming, including the IPCC, completely ignore the literature on forecasting principles that Armstrong writes [1]. To publicise this, he has extended a $20,000 Global Warming Challenge to Al Gore in June 2007, in the style of the Simon-Ehrlich wager. As of October 2007, Gore has ignored the challenge. Armstrongs blog, theclimatebet.com has chronicled the challenge. Climate scientist James Annan has described the challenge as “the most obvious and trivial trick” [2].

El detonante y enlace débil de esta compleja cadena son los medios y su vocación de esgrimir hipérboles sobre asuntos ambientales en el reducido espacio de una columna. Allí se pierden las sutilezas detrás de lo sensacional y lo aparentemente categórico. Por eso, muchas de las organizaciones que respaldan la conferencia de Nueva York, son grupos organizados para velar a los medios de comunicación etiquetados como “liberales.”

Lo importante es reconocer que el asunto del cambio climático y el calentamiento global no es un asunto de los otros días. El debate tiene décadas y cada día avanza más su ciencia y el modelaje matemático.

¿Qué hay que ser escépticos?

¡Claro que sí! De lo contrario no habría ciencia, solo dogma. Hay que dudar. Hay que someterlo todo a pruebas. El cambio climático es complejo, pero si uno sigue la literatura puede ver que las mediciones, las ideas, los modelos, la computación avanzan. Hay que mirarlo también en la escala geológica. Pero ese debate no se da en el seno de organizaciones formadas por grupos de interés económico. Se da en universidades, en agencias públicas, en organizaciones privadas sujetas al escrutinio público. No se dan en el seno de un politburó como advertía Cerame Vivas que se convertirían las agencias de gobierno. La American Association for the Advancement of Science (AAAS) está lejos de ser una organización política de izquierda (por cierto, ¿que hay de malo en las izquierdas? ¿No es éste un sistema democrático de amplia participación de sectores?). Es allí, en la AAAS, donde se ha dado parte del debate sobre el tema.

El debate sobre el cambio climático no es nuevo. Algunos han despertado ahora. Desde 1994 Cerame Vivas viene combatiéndolo con medias verdades. El argumento de Rojo retoma algunos de esos puntos, pero la comunidad internacional de gestores del medioambiente y científicos vienen observándolo de cerca y advirtiendo sobre sus consecuencias.

Rojo usa la más temibles de las artimañas: el discurso McCarthista de la Guerra Fría y el miedo a las izquierdas, para hacer bueno su argumento. Ese será su aportación más significativa al país.

Para darle más combustible fósil a su argumento, quiero terminar esta extensa replica citando a uno de esos “radicales” que en 1997 (cuando había más incertidumbre de hacia donde iban los datos y los modelos) plantearon la necesidad de repensar las cosas en torno al cambio climático en Puerto Rico y trabajar en pro del desarrollo sustentable:

At the same time, scientists in a many universities and research institutions are making a great effort to resolve these uncertainties. Mathematical models have provided the basic with which conventions and protocols as well as self-imposed limits on emission which seek to control and reduce CO² emissions to the levels calculated for 1990 are being developed in the areas of international business and law. These regulations and the agreements are based on the uncertainty of scientific knowledge and possible irreversibility of damage to the environment. Therefore, preventative measure determined by international consensus will be taken.

Natural system and ecosystem are not the only system susceptible to climatic change. Such changes may also have socioeconomic effect and cause numerous risks in the area of health.

It is impossible to talk about sustainable development without recognizing the role of economic variables in such an equation. The insertion of the environmental variable has occasioned numerous adjustments in the traditional decision-making processes. A particularly important advance in this area occurred during the seventies when Declaration of Environmental Impact or Environmental Evaluations began to be required before development projects which might have significant negative impacts on the environmental could be initiated. Equally important were the development of standards and levels of permissibility for emissions, effluence, and various uses of natural resources. Today, however, we realize that these efforts have not been enough and that we need to complement existing regulations and environmental sanctions by trying to employ cleaner technologies oriented toward the prevention and minimization to negative impacts in development projects. This is more feasible than attempting to correct damage already done since much of this is potentially irreversible. Obviously, these premises imply increases in the cost of implementation.

We reaffirm our commitment to promoting the greater participation of citizens in the decision making processes by establishing co-management agreements… We believe that our development strategies are headed in the right direction and we are aware that we have traveled only part of the road leading towards sustainability.

Daniel Pagán, Secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, 1997. Bajo la administración de Pedro Rossello González.

1 comentario»

  Antrópico » Sobre las siete tesis equivocadas wrote @

[...] un documento separado de esta página, por razones técnicas, he publicado un artículo titulado Siete tesis equivocadas de Rafael Rojo, que invito a leer y a comentar. En esa pieza refuto varios puntos que en señor Rojo ha debatido [...]


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